Yo solo opino de lo que veo, y no de lo que conozco. ¿ O era al revés?

viernes, 6 de marzo de 2009

La bronca


Que semanita llevo, menos mal que hoy por fin es viernes.
Ayer, sin ir mas lejos , ( de hecho no he ido muy lejos no) me estuve peleando con mi vecina de abajo. Si, fue una discusión un tanto atípica pero realmente me tenía harto. Todo comenzó... no lo recuerdo muy bien, y me dijo... tampoco lo tengo muy nítido pero vamos, algo me haría para ponerme así de encendido. Y es que cuando alguien se cruza contigo en la escalera y lo primero que te dice es : "Buenos días"
... Argggg... Me hierve la sangre . No fueron esas palabras lo que provocaron mi ira sino el tono. en las que las escupió. Esa inocente (que no indecente) frase estaba resumiendo toda una tira de maldiciones y malos deseos para toda mi jornada. Así que , sin cortarme un solo pelo y llenando mis palabras de odio y rencor lancé al viento mi temible contrataque lingüístico: "No tan buenos". No os podéis imaginar la cara de asombro que se le quedó. Alee ahora vas y lo "cascas" a "" "Zeleas" ( Nombre ficticio de un ficticio bar de pueblo). Parecía que se le había incendiado la casa, su rostro era un todo de desolación.
Así pues victorioso, alegre y un tanto tenso aún por la batalla acaecida crucé la calle a comprar mi rosca de pan ( que en mi pueblo las hacen muy buenas). Y como trofeo, unas magdalenas para merendar.
Al salir de la panadería vi de nuevo a mi vecina; demacrada, sin vida en la mirada. Realmente me había pasado, y mi conciencia así me lo estaba haciendo ver. Sin pensármelo dos veces , me acerqué a ella y le obsequié con el paquete de magdalenas que había comprado para merendar (pobrecitos , da de comer al hambriento que decía el padre Jerónimo). Puse la escusa de que era mi cumpleaños y la mujer aceptó de buena gana el presente (sin duda le había alegrado el día a aquella pobre desgraciada). Como agradecimiento me enseño el nuevo coche que le había regalado su marido por su aniversario de bodas. Por un momento mi ira resurgió como el ave fénix de sus cenizas, pues el coche que su marido buenamente le había podido regalar, era un seat Panda igualito que el mio.
En fin, según nos acercamos pude comprobar que era mi coche el que estaba allí. Y mi vecina no quería enseñarme mi coche; sino el BMW Z4 último modelo que estaba aparcado detrás.
Después compré otra bolsa de magdalenas y me quedé metido en el piso viendo la tele el resto del día.
Fuertes ovejas,
Aníbal

4 comentarios:

  1. Seguro , para ella si fueron buenos. Aunque las magdalenas no me dejaron nada que envidiar al coche. Debería verse mi vecina intentando mojar un neumático en un tazón de colacao.

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  2. Se te ha olvidado lo mejor. ¿Cómo estaban esas magdalenas con un café a eso de las 6 de la tarde? ¿Las compartiste con alguien? ¿Qué hubo después de las magdalenas? Y por último, después de media docena de magdalenas ¿te quedaron ganas de cenar?
    Contesta, contesta la verdad.

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  3. Las magadalenas estaban buenas, fueron con un colacao pues el café no me deja dormir (las trampas son lo de menos, es por culpa del café). Y claro despues de comerme 5 magdalenas con colacao no me quedaba cuerpo para mucho más. Si efectivamente cene poco, tan solo una ensalada que me preparó mi angelical esposa.

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